Purmamarca, con un desvío corto al oeste por la Ruta Nacional 52, es la primera parada de casi todos. El pueblo es Lugar Histórico Nacional desde 1975: casas de adobe encaladas, la iglesia con su atrio sobre la plaza y, detrás, el Cerro de los Siete Colores. Maimará, a 71 km de San Salvador de Jujuy por la Ruta 9, mira a la Paleta del Pintor, un cordón de capas pintadas que se ve desde un mirador sobre la ruta, con un cementerio en la ladera al lado.
En Tilcara está el Pucará de Tilcara, el poblado prehispánico más extenso de la Quebrada y Monumento Histórico Nacional desde 2000. Ocupa unas 18 hectáreas, tiene alrededor de 600 recintos de piedra unidos por senderos y fue remodelado por los incas en el siglo XIV. Más al norte, pasando Humahuaca, un camino de ripio sube al mirador de la Serranía de Hornocal, un frente de montaña con franjas de colores en zigzag que administra la Comunidad Aborigen de Hornocal.
Es un paisaje habitado: los pueblos, los cultivos y los sitios arqueológicos son de comunidades que los siguen usando, y algunos lugares son sagrados para ellas. La mayoría de nuestros clientes viene dos o tres noches desde Salta o San Salvador de Jujuy: parejas, casamientos íntimos, viajeros y creadores de contenido, que le dan a la Quebrada días propios y no una sola excursión.